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ORIGEN DE LOS SIGNOS DEL ZODIACO

  • Foto del escritor: Fernando C.
    Fernando C.
  • 29 abr 2020
  • 3 Min. de lectura

Seguramente has escuchado de los horóscopos o de los signos zodiacales, si has escuchado de ello o disfrutas de leer tu horóscopo, te traigo una serie de datos interesantes para saber de ello.

Alguna vez te has preguntado ¿de dónde provienen los signos zodiacales?, sigue leyendo y conoce su procedencia y su historia.



La palabra Zodiaco tiene su origen en la Antigua Grecia y de acuerdo con la astrología, “son fenómenos celestes que reflejan o rigen las actividades humanas”, sosteniendo en ello que cada uno de los 12 signos del Zodiaco representan a 12 personalidades básicas.


A continuación, te presento la historia de cada uno de los signos del zodiaco.


ORIGEN DE LOS SIGNOS DEL ZODIACO EN LA MITOLOGÍA GRIEGA

EL ORIGEN DE ARIES



Para conocer la procedencia de Aries es necesario conocer el mito Griego de Frixo y Hele.


Mito de Frixo y Hele


En la ciudad de Orcómeno, en la mítica tierra de Arcadia, reinaba Atamante. Su esposa, Nefele, la diosa de las nubes, fue creada por el propio Zeus, a imagen y semejanza de Hera. El matrimonio tuvo dos hijos: un niño llamado Frixo, y una niña llamada Hele.


El rey Atamante, ya llevaba un tiempo descuidando su relación de esposo y padre, pues se había enamorado de otra mujer, Ino, con quien se casaría tiempo después, dejando atrás a Nefele.


Ante esta situación, los niños empezaron a sentirse bastante infelices. Su nueva madrastra Ino, los odiaba profundamente, sobre todo a Frixo. Así que un buen día ideó un plan para deshacerse del pequeño. Se encargó de quemar todas las semillas de trigo de la comarca y culpó a Frixo por la falta de cosecha.


Atamante mando a sus empleados a que acudieran y consultaran al Oráculo de Delfos para conocer las causas de las penurias por las que su pueblo estaba pasando. Cuando estos empleados regresaban para llevar el mensaje fueron intervenidos por Ino, quien les sobornó para que afirmasen que el Oráculo les había dicho que, para remediar la horrible situación de hambruna, Frixo debía ser sacrificado. Por supuesto, el rey aceptó.


Los hermanos jugaban ajenos en el jardín del palacio. Mientras, su madre Nefele desde el cielo (pues era una diosa), nunca dejaba de velar por sus hijos. Cuando se enteró de los planes de Ino, se propuso que nadie les haría daño nunca y envió un carnero alado dorado (que le regaló el dios Hermes) llamado Krysomalo para alejarlos de aquel lugar.


La llegada del animal sorprendió a los niños, pero su tranquila presencia y su aspecto tan deslumbrante hizo que los pequeños comenzaran a jugar con él. Le tiraban de los cuernos, del pelo, de las patas…El carnero sabía exactamente lo que tenía que hacer: esperar pacientemente a que los hermanos se subieran en su lomo. Y así lo hicieron. Frixo se puso delante y Hele detrás, abrazada a su hermano. En ese momento Krysomalo emprendió el vuelo.


Hele se asustó mucho pero su hermano la tranquilizó. Frixo ya sospechaba que todo aquello había sido una idea de su madre para rescatarlos de la peligrosa situación en la que estaban, y que seguramente serían llevados a un lugar donde se los trataría con amor y afecto.


Justo en el momento en que el carnero iniciaba el vuelo, llegaron al lugar Ino y Atamante. Atónitos ante tal espectáculo, comenzaron a gritar y a tirar piedras para asustar y tratar de frenar el vuelo del animal. Pero todo fue en vano. Los niños y el carnero de oro habían desaparecido tras las nubes.


Derrotados y frustrados quedaron por la huida de los hermanos, pero más aún por dejar escapar tan magnífico ejemplar. Mientras, cada vez más confiados, Frixo y Hele continuaban su viaje por los cielos. Pero llegó un momento en que la pequeña empezó a sentirse muy cansada. Sus brazos casi no podían sujetase a su hermano y acabó cayendo al océano, muriendo ahogada. Desde entonces, y en recuerdo a Hele, el lugar fue llamado Helesponto (actualmente el estrecho de Dardanelos).



Frixo llegó sin su hermana a la Cólquide, al palacio del rey Eetes. Allí creció fuerte y feliz y acabó casándose con la hija del rey, Calcíope. Para dar las gracias a Zeus, sacrificó al carnero de oro y le dió la piel a su suegro, quien ordenó colgarlo en un roble. El vellocino estaba custodiado por un dragón y en el lugar se reunía todo aquel que quería oír las aventuras de Frixo y Hele. Allí permaneció hasta que Jasón se lo llevó por la fuerza (dando pie al mito de “El vellocino de oro”).


En agradecimiento por esta azaña, Zeus convirtió al carnero en la constelación de Aries.


Imagen 1: clarin.com


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